Guía gratuita

¿Cuánto cuesta una página web en Uruguay?

La respuesta honesta es que depende, y acá abajo está de qué depende. Si querés los números, están en la guía: rangos reales por tipo de proyecto, qué entra siempre en el precio y qué se cobra aparte.

Por qué dos presupuestos por “una web” pueden no parecerse en nada

Cuando pedís tres cotizaciones y vuelven muy distintas, casi nunca es que una sea cara y otra barata: es que están cotizando cosas diferentes. Estas son las siete variables que mueven el número.

01

Cuántas páginas tiene

No es lo mismo una página única que un sitio con home, servicios, casos, blog y contacto. Cada página se diseña, se escribe y se prueba en mobile.

02

Diseño propio o plantilla

Una plantilla comprada baja el costo y te ata a su estructura. Un diseño hecho para tu negocio cuesta más porque hay horas de diseño antes de programar.

03

Quién escribe los textos

El contenido es la mitad del trabajo y casi nunca figura en el presupuesto. Si los escribís vos, el precio baja; si los escribe la agencia, se cobran.

04

Qué tiene que hacer, además de mostrarse

Un formulario no es lo mismo que un sistema de reservas, un carrito con pagos o un catálogo que se sincroniza con el stock que ya manejás.

05

Con qué se tiene que conectar

Cobrar con Mercado Pago, calcular envíos por zona, mandar los datos a un CRM o leer precios de tu sistema de gestión son integraciones, y cada una es trabajo aparte.

06

Si se piensa para Google o no

Una web puede verse bien y ser invisible en las búsquedas. El SEO técnico —estructura, velocidad, datos estructurados— se hace desde el código o no se hace.

07

Quién la mantiene después

El día que se publica no termina nada. Actualizaciones, respaldos, cambios de contenido y soporte tienen un costo, esté o no escrito en el presupuesto.

Lo que casi nunca está en el número que te pasan

No es mala fe: son costos que existen igual y que suelen quedar fuera de la propuesta porque no son horas de trabajo de quien la escribe. Si no los preguntás, aparecen después.

Pedí que cada uno de estos puntos quede por escrito, aunque la respuesta sea “no está incluido”. Una propuesta que lo aclara es mejor señal que una que los omite.

Ocho preguntas para comparar dos presupuestos

Hacé las mismas ocho preguntas a todos los que te coticen. Con las respuestas al lado, la diferencia de precio se explica sola.

  1. ¿Cuántas páginas incluye, y qué pasa si necesito una más?
  2. ¿El diseño es propio o una plantilla comprada?
  3. ¿Quién escribe los textos y quién consigue las imágenes?
  4. ¿Está incluido el dominio, el hosting y el certificado?
  5. ¿Puedo editar el contenido yo, sin depender de nadie?
  6. ¿Cuántas rondas de cambios entran antes de publicar?
  7. ¿Qué pasa el día después de la entrega, y con qué costo?
  8. ¿El código queda a mi nombre si me quiero ir?

Los números están
en la guía

Rangos reales por tipo de proyecto —una página, sitio institucional, tienda online y software a medida—, qué incluye cada rango y las trampas más comunes del presupuesto barato. Son seis páginas y se lee en diez minutos.

  • Rangos por tipo de proyecto, no un precio suelto
  • Qué entra siempre y qué se cobra aparte
  • Las cinco trampas del presupuesto más barato

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Preguntas frecuentes

¿Por qué casi ninguna agencia publica sus precios?
Porque el precio depende de lo que la web tenga que hacer, y eso recién se sabe después de una conversación. Publicar un número suelto sin decir qué incluye desinforma más de lo que ayuda. Por eso la guía trabaja con rangos por tipo de proyecto y aclara en cada caso qué entra y qué no.
¿Conviene una plantilla o un diseño a medida?
Depende de cuánto te importe diferenciarte y de cuánto vayas a crecer. Una plantilla es más barata y más rápida, y sirve si tu caso entra en lo que la plantilla ya resuelve. Un diseño propio cuesta más porque hay horas de diseño antes de programar, y se justifica cuando la web tiene que hacer algo que la plantilla no contempla.
¿El precio incluye el dominio y el hosting?
Casi nunca, y es una de las sorpresas más comunes. El dominio se renueva todos los años y el hosting se paga por mes o por año, ambos a nombre tuyo. Conviene preguntarlo antes de firmar y pedir que quede escrito quién los paga el primer año y quién a partir del segundo.
¿Qué pasa si necesito cambios después de la entrega?
Eso lo define el contrato, no la costumbre. Hay proyectos que incluyen un período de soporte y rondas de ajustes, y otros que cobran cada cambio por hora. Preguntá cuántas rondas entran antes de publicar y qué costo tiene un cambio una vez que el sitio está online.
¿Una web más cara posiciona mejor en Google?
No por ser más cara. Posiciona mejor la que está bien construida: estructura semántica, velocidad, contenido que responde lo que la gente busca y datos estructurados. Eso se puede hacer en un proyecto chico y se puede no hacer en uno caro. Preguntá específicamente qué trabajo de SEO técnico incluye.